sábado, 10 de diciembre de 2016

Documental Gusano

Periodista independiente revela el modus operandi de la represión contra las Damas de Blanco

Periodista independiente revela el modus operandi de la represión contra
las Damas de Blanco
DDC | La Habana | 9 de Diciembre de 2016 - 20:38 CET.

Un periodista de la publicación independiente Havana Times, que logró
colarse en los preparativos de uno de los actos de repudio con que el
régimen reprime los domingos a las Damas de Blanco, reveló detalles del
modus operandi de estos mítines organizados por el Partido Comunista.

Describe cómo desde temprano los convocados son reunidos en una
sala-teatro del PCC del municipio 10 de Octubre, donde reciben
orientaciones para cumplir el "papel" de "subordinarse a los compañeros
que tienen la misión de organizar y dirigir el enfrentamiento".

Como en un guión, les explica que tienen que "hacer acto de reafirmación
revolucionaria, cantar el Himno Nacional y el del 26 de julio, empuñar
banderas, agitar los carteles de propaganda" y los alerta de "estar
concentrados en el objetivo" porque si fallara podría "traer graves
consecuencias que repercutirán en el prestigio del país, en la imagen
del pueblo revolucionario".

El periodista cuenta cómo la encargada de coordinar el mitin habla de
"no tocar a las Damas de Blanco" a quienes llama "auras", porque "para
eso están las Marianas, encargadas de golpearlas si es necesario, y
conducirlas hasta las patrullas, de conjunto con los compañeros del MININT".

Ya en el lugar —la sede del movimiento opositor femenino—, los
convocados tendrán que "estar tranquilos y disciplinados donde les
indiquen estar". Así lo dice la funcionaria que admite "que nada es
improvisado, todo está pensado hasta en los mínimos detalles".

Según la descripción del reportero, ni a bordo del ómnibus para el
traslado los participantes saben el destino exacto. Ni siquiera al
llegar van directo al lugar (la vivienda de esquina Cumbre y E, en Lawton).

Reunidos en un galpón a tres cuadras de distancia se sientan en sillas
alrededor de un círculo según las organizaciones a la que pertenecen
(UJC, CDR, FMC, PCC y a centros de trabajo o estudiantiles) acompañados
por patrullas y motos, militares, policías, funcionarios de la Aduana y
otros tantos vestidos de civil, detalla.

El periodista cuenta un mínimo de tres personas por cada organización o
centro laboral, "una cifra mínima para cumplir, para evitar el
señalamiento, la humillación y las sanciones", como pueden ser
"descuento salarial, negativas a viajar al extranjero, bajar de
categoría en la evaluación del desempeño laboral".

Fiesta 'revolucionaria' bajo vigilancia y control

El acto repudio que describe el artículo de Havana Times incluye música,
bailes, toda una fiesta popular en la que una de las participantes que
arregla el peinado a una niña de seis años dice que todo "es para
despistar… que vean vinimos a divertirnos, no a realizar ningún
enfrentamiento contra las Damas de Blanco".

Más tarde, llaman a los futuros "enfrentadores" por organizaciones,
luego por centros de trabajo, y cada cual espera para situarse en la
cola donde un grupo de personas entregan una merienda fuerte (pan bien
nutrido con jamón y queso, yogur y dulce) y otra normal (pan con
jamonada y refresco en polvo).

El reportero explica cómo una bailadora de unos sesenta años llama a las
Damas de Blanco "escorias" que se "hacen acompañar de unos gorilas
enormes para que las defiendan" y otros alertan de que "llevan abanicos
con láminas de cuchillas de afeitar en las puntas".

Está prohibido merodear, pero algunos salen y regresan con rositas de
maíz, potes de helado o compras que vienen envueltas en bolsas de
shopping: aceite, jabones, detergente. Los menos se las han arreglado y
han traído camuflados de sus casas pomos de ron, "para soportar la larga
jornada que los espera", según dice una mujer que trabaja en Gastronomía.

El periodista intenta sacar el teléfono para hacer fotos pero se lo
prohíben de inmediato. Sigue describiendo el ambiente de vigilancia y
control a todo alrededor del sitio. También cómo pasan las horas y los
"enfrentadores" hablan de otro día perdido, de que "las gusanas empiezan
a entender la fuerza invicta de la Revolución", que "son auras asustadas
a las que hay que asfixiar de una vez por todas", "ratas a las que no se
puede perder de vista porque aprovechan a lanzar la mordida y vomitar su
veneno contrarrevolucionario".

Finalmente, salen las Damas de Blanco y los activistas, y allá van los
convocados con las banderas ahora desplegadas, numerosos carteles de
propaganda "revolucionaria" y frases para increpar a la "gusanera", más
momentos de calma y otra vez a la carga, ahora para romper los volantes
arrojados desde el segundo piso de la sede.

El relato del medio independiente sigue con la descripción del momento
en que las mujeres y activistas salen, son intervenidos contra su
voluntad de forma violenta y los conducen hacia los distintos vehículos
para su traslado a unidades policiales.

Después de ello, narra otros momentos de música a toda voz mediante
bafles encima de camiones que forman parte de la movilización; más
fiesta "revolucionaria" y por último la hora de hacer recogida de todos
los participantes en el mismo ómnibus que los llevó al mitin, previo
conteo de que estén todos.

Video:
https://youtu.be/pW7i48fSCZ4

Source: Periodista independiente revela el modus operandi de la
represión contra las Damas de Blanco | Diario de Cuba -
http://www.diariodecuba.com/derechos-humanos/1481312337_27305.html

jueves, 20 de octubre de 2016

Acto de repudio (cuento)

Acto de repudio (cuento)
19 octubre, 2016 6:57 am por Waldo González López

Miami, USA, Waldo González, (PD) (He cambiado los nombres de los
personajes y la situación originales, aunque los hechos aquí narrados
son verídicos, pues me sucedieron a mí, en 2010, pocos meses antes de
venir definitivamente, con mi esposa, a Miami, donde resido desde julio
de 2011).

-¡Oiga, váyase de Cuba si no le gustan Fidel ni el gobierno…!
Así le gritó el Viejo, amenazante, mientras intentaba propinarle
bastonazos al hombre, que ahora retrocedía unos pasos, tratando de
defenderse de los amenazantes golpes del recalcitrante anciano.
Otra vieja, no menos contumaz a su lado, les gritaba—con igual o mayor
nivel de decibeles— a todos los que repletaban la siempre concurrida
parada de la céntrica calle Infanta, en el municipio Centro Habana,
donde se esperaba, sin muchas esperanzas, el muy demorado arribo de
algún destartalado ómnibus, anhelado inútilmente durante horas:

—¡Sí, también en otros momentos él se ha puesto a hablar mal de la
Revolución: que si la vida está muy difícil aquí, que si Fidel está ya
muy viejo, qué sé yo…! —arremetía de nuevo, grito mediante, la vieja,
intentando atraer la atención, robada por su no menos imbécil
compañero/camarada de escándalos públicos a que estaban sometidos, en
plena calle, los ciudadanos de la desvencijada capital del ya paupérrimo
país, desde las tristemente célebres Marchas del Pueblo Combatiente,
impuestas por la Gerontocracia a los corderos trabajadores cubanos.
2
Esa mañana el Hombre había despertado con la amargura, el desánimo y el
desaliento acumulados durante tantos días, meses y años, sentimiento tan
propio de muchos, de tantos, de todos sus coterráneos que
padecían/padecen una absurda sobrevida en la Isla sin Esperanza, antes
denominada Isla de la Libertad en los ahora ex países socialistas, como
él había comprobado en un ya distante viaje a Polonia, gracias a un
premio nacional otorgado a uno de sus libros de versos.

Una causa lo obligaba a tal amargo sentir: el cotidiano y magro
des-ayuno (ergo: famina (ital.), faim (franc.), hunger (ingl.), en suma:
hambre cotidiana, inacabable, ad aeternum: por y para siempre esa
hambruna a la cubana, como jamás imaginara ni escribiera, ensu hoy tan
actual novela Hambre, el Premio Nobel danés Knut Hamsum. Cenital lectura
recordada/imaginada por el sesentón profesor de Literatura Cubana y
Universal, cuya avidez (ahora sí hambre, pero intelectual) había llenado
durante décadas con infinidad de hondas lecturas de títulos y autores de
diversas nacionalidades.

Pero qué triste resulta—pensaba «el Profe», quien tanto influyera en la
cultura literaria de aquellos entonces muchachos que lo apreciarían
ahora, mañana y siempre, en Madrid, Ciudad de México y Miami, entre
otras ciudades donde viven—apenas despiertas cada mañana del mundo y
ocupar tu cerebro con un tema tan necesario, pero al mismo tiempo tan
elemental como el desayuno, el almuerzo y la comida de cada día.
3
La Habana, 10 de agosto de 2010
«Año 52 de la Revolución»

A: IraidaCampos
Subdirectora del Preuniversitario Cirilo Villaverde
Asunto: Informe de expresiones incorrectas

Referencia: Sobre el ciudadano Walter Gómez Luna, profesor de esa
institución docente, vecino de calle Infanta, Municipio Centro Habana.

Compañera: Tengo bien a informarle las expresiones del profesor de
referencia, el día 10 de agosto del presente año, a las 8.15 a.m., en la
céntrica parada de Infanta y Benjumeda, en Centro Habana, la cual estaba
concurrida. Walter llegó, preguntó la hora y comenzó a expresarse mal de
la Revolución: que a él no podían hacerle cuentos, porque él había
viajado fuera del pais, nadie le contestó, dijo que con tantos problemas
en el país y «el Anciano» (así dijo) sigue cada día, apareciendo cada
tarde a las 6 de la tarde en la innecesaria y aburrida Mesa Redonda, con
su bola mágica, acusando a los Estados Unidos, causantes de una ya
inminente guerra nuclear, creyéndose que él puede arreglar el mundo y
justificando el hambre y la pobreza del país. Esto lo expresó de forma
burlona y despectiva. Pero dijo también que él era profesor, que la
educación estaba, como tantas otras cosas, en crisis, que la TV, la
radio y la prensa escrita solo habla de los supuestos triunfos de la ya
decadente Revolución, que ya esto no da más, que por culpa de su
egolatría y el gobierno «castrense», que por su fracaso, debe cambiar o
desaparecer, porque ya aquí no se puede vivir. En esto le salió al paso
el compañero de 82 años, combatiente del Clandestinaje y del Ejército
Rebelde, miembro del PCC y de la Asociación de Combatientes de la
Revolución Cubana Ruperto O. Hernández Padilla y se formó una fuerte
discusión, el compañero soltó el bastón, se le paró frente a Walter, y
fue cuando él se calló. Estas expresiones las ha tenido en otras
ocasiones en presencia de la compañera combatiente del Batallón Femenino
«Lidia Doce Sánchez», Amalia Abreu Marín, que ahora también le salió al
paso, ya que no había denunciado el caso hasta ahora, porque no sabía
quién era ni donde trabaja Walter, hasta hoy, cuando, tras el grave
incidente callejero, seguimos sus pasos, para lo cual tomamos el mismo
ómnibus, y ahora lo informo en su centro laboral para que lo sepa y
confiamos sea llevado a una estación de Policía y a los tribunales
revolucionarios, donde esperamos sea juzgado como corresponde por la
gravedad política del hecho.

Revolucionariamente

Amalia Abreu Marín Ruperto O. Hernández Padilla
(firma) (firma)
(Copia exacta de la carta, recibida por la Secretaria de Partido,
IraidaCampos, en horas de la mañana del 18 de agosto de 2010).
4
—Compañeros, como previamente se les comunicó, esta mañana debemos
analizar una lamentable situación en la que intervino el profesor
Walter, quien en una céntrica parada de este municipio Centro Habana
protagonizó un desagradable hecho, según consta en el informe presentado
a nuestra compañera y Secretaria del Partido Iraida Prados, por los
compañeros combatientes de la Sierra: Amalia Abreu y Ruperto O.
Hernández Padilla —así inició la reunión que, convocada por el núcleo
del Partido, presidía la directora del Pre., Isabel Mota, quien
continuó—: Como se denuncia en ese Informe, Walter se expresó, no solo
«de forma burlona y despectiva» acerca del Comandante en Jefe, sino que,
peor aún, dijo que «la educación estaba, como tantas otras cosas, en
crisis». Pero, no conforme todavía, dijo que el gobierno, por su
fracaso, debe cambiar o desaparecer, y que «aquí no se puede vivir».
Como escuchan, compañeros, este es un caso muy delicado, pues se trata
del Comandante en Jefe y este hecho puede afectar al centro y a todos
nosotros… Por favor, queremos escuchar sus opiniones, para entre todos,
hallar las medidas que debemos adoptar.
—Walter, ¿cómo pudiste meter la pata así, tú, que eres una persona
inteligente? —expresó, un tanto solidario, su colega profesor Miguelito.
—Coño, compadre, no la pensaste. Tú sabes cómo hay oportunistas en la
calle, que está en candela, sobre todo ahora, con los ataques a las
Damas de Blanco… —dijo, más osada y siempre fraternal por su amistad de
tantos años ,la también profesora Gladys.
—Nos apena mucho, compañeros, pero debemos tomar una medida drástica,
ejemplarizante, porque el grave hecho acontecido puede llevar a prisión
a Walter y lo que es aún más grave —según expresó la compañera
directora—, puede dañar el prestigio de nuestro centro y nuestro
colectivo —subrayó, con tono sibilino y su mirada lastimosa de ciertas
ocasiones, la mediocre y serpenteante Iraida.
La subdirectora, con su rostro de clásica mosquita muerta, desde años
atrás envidiaba a su acusado colega, quien, apenado por la cotidiana
queja de carencia de dólares de su ahora jueza, a menudo le regalaba un
bolígrafo u otro artículo —adquirido con la ayuda en CUC enviada cada
mes por su hijo Darío Damián desde Miami— que tan necesarios resultan a
los paupérrimos profesores cubanos.
—Caballeros, yo creo que no es para tanto—subrayó, con su acostumbrada
honestidad y nada oculto rechazo a la injusticia que ya avizoraba
cercana, Tony, el más joven profesor, también poeta, y continuó—:Que un
viejo se encarne en uno y, como se afirma en el Informe, lo ataque a uno
con un bastón, en una céntrica parada y en plena vía pública, solo por
el respaldo de que mil años atrás hizo lo que tantos: irse a la lucha en
la Sierra… Y, para colmo, lo denuncie a uno en el centro de trabajo,
provocándole todo este lío que puede causarle hasta una injusta
detención y mucho más…Oigan, quién es ese viejo jubilado y cagalitroso
que no hizo ni hará nunca lo que ha hecho Walter: un destacado profesor
y poeta, reconocido con premios nacionales y un montón de libros
publicados… No, qué va, yo no estoy a favor de tomar ninguna medida
«ejemplarizante», como dijo la subdirectora…, porque, imagínense, a
cualquiera de nosotros, profesores como él, nos puede pasar lo mismo:
cualquier mañana amanecemos obstinados por tantos problemas: que si la
mayoría de las cosas funcionan mal: que si la guagua, que si los
apagones, que si los médicos quieren irse en misión a Venezuela para
cobrar dólares y traer numerosos equipos eléctricos para su casa y otros
para venderlos en el propio barrio a sus vecinos, abandonando así el
«sagrado servicio» que juraron al graduarse: atender a los pacientes
enfermos en su propio país… Coño, caballeros, esto no es fácil…
5
Ciudad de La Habana, 14 de septiembre de 2010
«Año 52 de la Revolución»

Consejo de Trabajo y Comisión de Ética. Pre Cirilo Villaverde
Delegación MINED, Municipio 10 de Octubre

El Consejo de Trabajo y la Comisión de Ética del Preuniversitario
«Cirilo Villaverde», integrada por las compañeras que resultaron
seleccionadas en Asamblea General del 2008: IraidaCampos, presidenta;
María de la Caridad Martínez, miembro, y Amparo Suárez, miembro, se
reunió para analizar el caso del profesor Walter Gómez Luna, el cual
tuvo una actitud no apropiada en la vía pública, el pasado 10 de agosto
del presente año, y fue conocida en esta Delegación por la queja
presentada por los dos testigos del hecho en cuestión.
En el análisis efectuado por el Consejo de Trabajo y la Comisión de
Ética se tomaron en consideración el estado general de alteración
emocional que presenta el profesor Walter Gómez Luna, el cual lo ha
llevado a pensar en su jubilación, y su actitud demostrada al reconocer
el hecho acaecido el pasado 10 de agosto del presente año, cuando se
expresó en público de manera no adecuada.
Reconocemos la larga trayectoria profesional del profesor Walter Gómez
Luna, avalada por décadas de una seria labor y respaldada además por su
trayectoria como escritor, con lauros de significación nacional. No
obstante, el Consejo de Trabajo y la Comisión de Ética del
Preuniversitario «Cirilo Villaverde» acuerdan lo siguiente:
Aplicarle del Capítulo I del Reglamento del Código de Ética, el inciso
C, el cual plantea:
Suspensión definitiva del puesto de trabajo como profesor de este centro
educacional, por no reunir los parámetros exigidos por el MINED para
ocupar tal cargo, que debe ser ejemplo ante el alumnado, cuya meta es
formar el Hombre Nuevo planteado por el inolvidable revolucionario y
comunista e internacionalista cubano-argentino Ernesto Che Guevara.
6
—Walter, deja de pensar en ese Pre, en tus alumnos y, sobre todo, en esa
canalla Iraida, quien olvidó sus lloriqueos y todo lo que, por lástima,
le regalabas a menudo, empleando los CUC que mensualmente nos envía, con
sacrificios, nuestro hijo desde Miami. Y mira cuánta preocupación les
has provocado a él, a mi hermano Osvaldo y mi cuñada Daisy, quienes
constantemente nos llaman a ver en qué paró la cosa, si por fin te
botaron, si estás muy alterado… Nada, la verdad es que, como bien
dijiste en esa maldita parada de Centro Habana, por culpa de este
gobierno de mierda, este país ya no da más. Mira, chico, así no podemos
seguir. Vamos a tener que ir pensando en la propuesta de nuestro hijo,
de mi hermano y mi cuñada…Ya aquí no hacemos nada, ni tenemos futuro… Tú
mismo: qué vas a hacer ahora sin un trabajo; por lo menos, hasta el lío
tuyo, eras un profesor respetado y, aunque te pagaban una basura, ese
escaso dinero nos respaldaba para sobrevivir y, si enviabas tus
poemarios a concursos y ganabas, podías publicarlos y nos entraba más
dinero. Así te mantenías útil, en fin, vivo, pero ahora… No, si es lo
que te digo: tenemos que pensar en serio la propuesta de nuestra familia
en Miami, porque además, qué carajo hacemos aquí, si no tenemos a nadie
de la familia, pues todos están allá esperándonos… Y, por fin, qué
esperanzas hay de que esto cambie… Si no ha pasado nada en más de medio
siglo… Mira, chico, es más: El mismo lunes empezamos a preparar los papeles…
primaveradigital2011@gmail.com; Waldo González

Source: Acto de repudio (cuento) | Primavera Digital -
http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/acto-de-repudio-cuento/

75 Domingo Represivo vs #TodosMarchamos

lunes, 19 de septiembre de 2016

Desarraigo

Desarraigo
VERÓNICA VEGA | La Habana | 19 de Septiembre de 2016 - 08:59 CEST.

Cuando se habla del resultado efectivo de la revolución cubana, no puedo
dejar de pensar en una palabra que cada día se hace más perceptible y
patente: desarraigo.

Más abarcadora que "exilio", porque se puede aplicar por igual a
ausentes y a presentes, y no está reñida con la ambigüedad del propio
término "ausencia", tan relativo. Y más profunda, ya que atañe a lo
visible y a lo invisible, a esas raíces ocultas, torcidas y renegadas,
que subsisten en las almas de tantos hijos de Cuba.

Su sentido se percibe de un golpe en los estragos más evidentes: el
éxodo que no cesa y crece; en la depauperación de nuestras ciudades, de
la apariencia y vestimenta del ciudadano cubano; en su conducta social.
Pero también en su lastrado sentido de pertenencia a su propio país.

El cubano se siente excluido en la organización y administración de sus
intereses más directos. El efecto de esa política de marginación se
refleja en indiferencia por su propio entorno, en actitudes incívicas
que son la reproducción de un sistema inmoral que lo induce a la
inmoralidad continuamente.

El estigma del desarraigo está en los jóvenes que se deslumbran con todo
lo que provenga de "afuera": un auto, un equipo electrónico, una ropa,
una película, una bandera ajena, un modo de vida que destile libertad
económica, de acción, de pensamiento.

Ese estigma está en la falsa indolencia por el acontecer político, no la
política oficial que satura los medios sino la extraoficial, la de los
que se han atrevido a romper la hipnosis y a reaccionar, reclamando su
derecho a opinar sobre el destino de su país. La apoliticidad de los
cubanos, especialmente de los jóvenes, es una de las peores secuelas del
desarraigo. Y su expresión más grotesca es el hecho de que se hayan
podido mantener, aun a mínima escala, los actos de repudio, degeneración
de un concepto de nacionalismo que se nos inculcó intencionalmente
deformado.

La prohibición de la religión fue una de las incisiones más dañinas,
desterró valores universales que ayudan a sostener el equilibrio de la
ética en el entramado social. Reemplazada por un sistema de valores
espurio que, siendo concebido para manipular y controlar a través de la
expresión del egoísmo, no puede manifestar virtudes sino vicios:
intolerancia, miedo, odio, envidia, insolidaridad… Un sistema de valores
que no genera evolución, sino involución.

El control estatal de la información es la causa del enorme
desconocimiento del cubano en tantos temas que domina hasta un
adolescente del Primer Mundo, es la razón de su parcialidad y
analfabetismo político y jurídico, pero también de la ignorancia general
sobre su propia cultura, su historia e incluso su geografía. El
monopolio de los recursos y los medios de producción han derivado en
sempiterna pobreza material, el atraso tecnológico y su limitación de
movimiento dentro y fuera de Cuba.

El resultado es simplemente matemático: la gente descubre que no puede
cambiar nada, que su opinión no cuenta. Entonces, ¿en dónde descansa su
autonomía? En irse, si puede, o en sobrevivir y/o prosperar con los
medios que le facilita esa misma corrupción, sin identificarse con la
sociedad en la que está insertado. Pero, ¿cómo ser del todo insensible a
aquello que lo afecta directamente y día a día? Construyendo espejismos
de seguridad: una casa lo más cómoda posible, un trabajo "rentable"
aunque el precio de sus réditos sea la tranquilidad, lo cual significa
que tal seguridad no existe. No hay seguridad sino está garantizada y
protegida por la misma ley.

Este sistema enfermo que empezó desde arriba hacia abajo, y aquí ha
seguido expandiéndose por falta de alternativas, ahora se retroalimenta
carcomiendo sus mismas bases. La salud pública, la educación, el
deporte… Ese que sostuvimos con nuestra precaria economía, sin poder
elegir, como sucedáneo del patriotismo auténtico, ingenuamente
conmovidos por triunfos, récords y medallas que en nada cambiaban
nuestra angustiosa cotidianeidad.

El cine cubano, también amordazado por la política oficial, ha crecido
disforme, sin poder expresarse a plenitud. Salvo loables excepciones,
las películas del patio redundan en argumentos y personajes
estereotipados que no representan nuestra complejidad. Ni siquiera las
más atrevidas, que llegan atrasadas por las restricciones de la
permisividad, donde los héroes apenas consiguen ser humanos y las
historias jamás alcanzan la actualidad.

La salud, la educación, los emblemas que todavía se ostentan con gran
pompa, no han escapado al proceso destructivo. Se compra la atención
médica con regalos, se paga por traslado en ambulancias, a veces por
ingresos, y hasta por turnos de operaciones quirúrgicas. La venta de
exámenes en escuelas secundarias, preuniversitarios, tecnológicos, FOC
(Facultad Obrero Campesina), ya no es noticia.

¿Cómo la falsedad, el fraude, podrían forjar certeza, arraigo,
identidad? ¿Cón qué parte de su Isla puede sentirse identificado el cubano?

¿Con las calles rotas y esquinas con basureros desbordados, aguas
albañales, animales que sufren maltrato y abandono? ¿Con sus ancianos
marchitos? ¿Con la naturaleza estropeada, contaminada, de los barrios
marginales? ¿Con la exuberante de playas y cayos donde reinan los
turistas extranjeros? ¿Con las casas derruidas donde tantos viven
hacinados? ¿Con el Capitolio, el Gran Teatro de la Habana, (que ahora no
es de la Habana sino de Alicia Alonso), con los lujosos hoteles donde no
puede ni soñar hospedarse?

Los cambios que se articulen desde esa Cuba soñada, ¿posible?, en la que
ya coinciden tantos proyectos y foros, (la mayoría desde la pluralidad
que solo permite el ciberespacio) deberían tener en cuenta la urgencia
por regenerar raíces, crear sentido de pertenencia. Un primer paso
podría ser ir despolitizando el discurso, venga cual venga. Despojarlo
de epicidades, radicalismos, de yuxtaposiciones violentas. Para que el
cubano de a pie experimente que la administración de un país puede y
debe ser algo que incida realmente con su vida, que puede existir
relación entre discurso y progreso.

Source: Desarraigo | Diario de Cuba -
http://www.diariodecuba.com/cuba/1473621686_25235.html

jueves, 1 de septiembre de 2016

They Wanted to be Like Che… and They Are

They Wanted to be Like Che… and They Are / Luis Felipe Rojas

Luis Felipe Rojas, 31 August 2016 — Abusers, they beat women in the
street, participate in acts of repudiation, and monitor those who think
differently. They are the kids of the feared Rapid Response Brigade.

Now they are thirty-somethings. They graduated from Cuban universities,
but before they were wearing red bandanas in school, raising their hands
to say "We will be like Che"… and they are.

The Honorary Officials (OH) of State Security are a wildcard of
repression in the service of the Castro tyranny. They started by
betraying their classmates for making a politically tinted joke, or the
neighbor who sold rice in the black market, and now they recycle
themselves in monitoring posts in the neighborhoods where dissidents and
opponents of the Havana regime live.

When the military whistle sounds they turn to kicking women and men who
have no more defense than their shouts of "Freedom for the political
prisoners! Down with Fidel! Laura Pollan lives!"

They wear tight shirts, cheap knock-off gold-colored watches made in
China, and they always wear a frown. This is how they appear in the
photos of the most well-known press agencies in the world, such as AP,
EFE and REUTERS, but no one can hold them to account. The majority of
the western democracies are too focused on picking up the crumbs that
let them get a foothold with those who grant permission in Cuba: to site
a hotel chain, operate flights, whatever it might be, a little corner of
the cake raffled off by the honchos of the Cuban Revolution…

They have traveled the world not precisely to make war like the assassin
Che Guevara, but to say they are persecuted politicians, to get a visa
to stay or work, and to return with a handful of bills to show off to
their fellow countrymen.

They are the sons of communism. Their prize is to sit themselves down in
the first little neighborhood joint and raise a national beer, a plate
with half a pound of pork and in some cases rent a third-hand car.

They wanted to be like Che… and they are. The shamelessness of the human
being has no limits.

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Source: They Wanted to be Like Che… and They Are / Luis Felipe Rojas –
Translating Cuba -
http://translatingcuba.com/they-wanted-to-be-like-che-and-they-are-luis-felipe-rojas/

68 Domingo Represivo vs #Todos Marchamos

sábado, 27 de agosto de 2016

La estampida

La estampida
VERÓNICA VEGA | La Habana | 27 de Agosto de 2016 - 09:15 CEST.

Tuve en séptimo grado una maestra de Español y Literatura tan
excepcional, que unos años después la busqué en la misma secundaria,
donde pude verla por última vez. Conversamos en la quietud de la
cátedra, antes de las clases vespertinas.

Era el año 1984. Al despedirnos, me pidió que permaneciera en la cátedra
hasta que terminara el acto político y entraran los estudiantes a las
aulas. El efecto ella me lo había descrito, pero igual me estremecí: los
pasos precipitados y voces de los adolescentes por escaleras y pasillos
se sentían como una bestial estampida. Si uno se abstraía de la
situación y se centraba solo en el sonido, sentía pánico.

Mi exprofesora lo había comentado como la expresión de una realidad que
ya ella consideraba alarmante. Hoy me pregunto, de estar viva ella y en
Cuba, qué diría de la evolución de aquella incipiente incivilidad, que
ha permeado incluso a sus colegas, supuestos instructores y ejemplo para
las nuevas generaciones.

Me pregunto también si la causa directa fueron los actos de repudio, aún
recientes mientras sosteníamos aquella conversación, actos que formaron
parte del programa pedagógico (en los que ignoro si ella participó), y
encarnaban la oficialización del irrespeto, la crueldad y el vandalismo.

O si la causa se puede rastrear más lejos, en aquellos gritos también
autorizados de "¡Paredón!" en los albores de la revolución, o si es
culpa de una inercia histórica o genética. Pero, ¿cómo encontrar las
raíces de este mal al que hoy dedican hasta spots televisivos, y donde
se mezclan el instinto de supervivencia y el oportunismo político?

La naturaleza del ser humano es la misma en todas partes. Depende de los
líderes sociales el cómo se maneje. La revolución cubana, con su
tentador discurso de igualdad social y futuro rutilante para los
desposeídos, ha basado su duración explotando década tras década un
mismo elemento: la incertidumbre.

La expropiación, la subordinación total al Estado (esa entidad
omnipotente y sin rostro), y el manido método de "premio y castigo", son
estrategias de desestabilización sumamente efectivas. Es un hecho
ultraconocido que la mayoría se alía al que tiene el poder, no por
principios morales sino por mero instinto de supervivencia.

Haciendo un rastreo minucioso del pasado revolucionario, podríamos
preguntarnos: ¿cómo esperábamos disfrutar de un Estado de derecho si
nunca hubo elecciones libres? ¿Si desde un inicio se estableció un
partido único? ¿Por qué nos creíamos camino al desarrollo si dependíamos
de la Unión Soviética, alianza que nos obligaba incluso en términos de
ideología? ¿En qué se basaba la esperanza de prosperidad si jamás
tuvimos salarios funcionales y su déficit siempre se completó con desvío
de recursos o prebendas a cambio de confiabilidad política?

¿Cómo llegamos a creernos ejemplo de justicia social si se prohibía la
religión, se discriminaba a los homosexuales, a los rockeros, o a
cualquiera que disintiera de lo establecido? ¿Qué interpretación
torcida hicimos de la libertad viendo cómo se nos controlaba la salida y
entrada al país, se cuestionaban nuestras relaciones con extranjeros o
emigrados, el acceso a la información, y los medios pertenecían
íntegramente al Estado? ¿Por qué nos considerábamos patriotas si
estábamos dispuestos a discriminar y hasta maltratar a un coterráneo si
tan solo declaraba querer salir del país?

¿Dispuestos a aprobar el que se excluyera la obra y la presencia de
artistas, intelectuales, cualquier personalidad incómoda al Gobierno? ¿A
estigmatizar como traidores y apátridas a los que se iban?

Cómo esperábamos cosechar una sociedad organizada y próspera si nunca se
pudo expresar abiertamente ni lo que no funciona, y lo primero que se
les enseña a los niños al incorporarse a la escuela es a decir lo que
conviene y no lo que piensan. Cómo pudimos creer que de semejante
combinación surgirían ciudadanos sensibles, respetuosos de la virtud,
con sentido del honor…

La estampida de estudiantes que escuché aquel día, asustada como mi
profesora, era quizás el único acto de espontaneidad que nunca nos
pudieron arrebatar: correr desenfrenados para alcanzar una guagua,
llegar primero que el otro antes de que se agote el alimento, el
producto de aseo, la ropa y hasta el uniforme que nos exigen portar.
Competir década tras década en esta carrera de supervivencia que no
termina, correr como los cubanos que ahora se internan en selvas
colombianas con tal de no ser deportados a la isla, su patria.

La incertidumbre como estrategia, la violencia como reacción. Mientras
no se tiene como base mínima una seguridad, el animal desplaza al ser
social para garantizar su existencia. En ese estado elemental hemos
resistido y hemos construido la única sociedad posible en circunstancias
inciertas: con la improvisación, la desesperación y el atropello.

El nivel que le sigue, tan ansiado y esperado mientras seguimos
reaccionando con todos los matices de la desesperación (mientras la
estampida prosigue, mar afuera), el nivel de la certidumbre que
permitiría el nacimiento de una civilidad, se nos seguirá relegando
todavía hasta lo imposible, se mantendrá en la bruma de la promesa.
Hasta que el edificio se venga abajo por su propia chapucera
construcción, en la que se adulteraron y escamotearon incluso los
cimientos.

Source: La estampida | Diario de Cuba -
http://www.diariodecuba.com/cuba/1472282139_24892.html

miércoles, 24 de agosto de 2016

El castrismo no es original ni en los mítines de repudio

El castrismo no es original ni en los mítines de repudio
agosto 23, 2016 4:53 pm

Arroyo Naranjo, La Habana, Luis Cino (PD) El primer mitin de repudio del
que tuve conocimiento fue en abril de 1980. Fue contra Isabel López, una
muchacha de mi barrio que estudió conmigo en la escuela primaria y con
la que luego, en la secundaria, intenté un noviazgo sin muchas
perspectivas ni consecuencias. Ella y Reinaldo, su marido, llegaron a mi
puerta golpeados, con la ropa destrozada y el terror reflejado en los
ojos. Salieron de la embajada de Perú en La Habana con salvoconducto.
Las autoridades les dieron garantías de que no les sucedería nada y
ellos se lo creyeron, porque ya no podían soportar más el hambre y la
mugre en los jardines de la embajada. La primera zurra se la dieron en
Miramar, a pocos cientos de metros de la embajada. La segunda fue en La
Víbora: la turba estaba apostada, a la vista de la impasible policía, a
pocos metros de su casa, en la concurrida calzada de Diez de Octubre.

Por aquellos días, los mítines de repudio contra los que aspiraban a
escapar del paraíso revolucionario se convirtieron en una deprimente
realidad cotidiana. . Miles de personas indefensas fueron víctimas del
odio orientado por el gobierno. Los mítines duraron, ininterrumpidamente
y en toda su vileza, desde abril hasta septiembre, cuando las
autoridades cubanas cerraron el puerto de Mariel a las embarcaciones
provenientes de la Florida.

Unos años después, tuve un alumno que siendo un niño perdió la visión de
un ojo a consecuencia de una pedrada durante un mitin de repudio contra
su padre, "Tato" Varona, un ex-prisionero político.

Hoy siguen los mítines de repudio contra las Damas de Blanco y los
opositores que las apoyan para negarles el derecho a la protesta
ciudadana pacífica. Desde hace meses, cada domingo, escenifican uno,
cada vez más deleznable, con golpizas y detenciones, frente a la sede
del movimiento, en la barriada capitalina de Lawton.

El ensañamiento contra las Damas de Blanco parece no tener límites. El
pasado seis de agosto, en la funeraria de Luyanó, donde velaban a Gisela
Sánchez Baños, una dama de blanco que falleció de un paro respiratorio,
no escatimaron violencia para impedir que el ataúd fuera cubierto por la
bandera cubana, como era la voluntad de la difunta.

Los estrategas de la represión mantienen su apuesta por las coreografías
callejeras y la indignación popular de utilería. Sólo que cada vez son
menos los que se prestan a la ignominia y el trabajo de los coreógrafos
se hace más difícil para reclutar a sus comparsas.

Pero aún hay turbas vociferantes, pastoreadas por fornidos agentes con
teléfonos móviles, que acuden con disciplina partidista, a bordo de
ómnibus Yutong, prestos a gritar, insultar y golpear si es preciso,
cuando se les ordene.

Las brigadas de respuesta rápida son los émulos de aquellos porristas
que otro general-presidente, Gerardo Machado, pomposo como era para los
nombres, llamaba la Liga Patriótica.

El castrismo es poco original. Tomó préstamos de varios totalitarismos.
Calcó los manuales de la KGB y la Stassi, de los nazis copió los
blockwarts para hacer los Comités de Defensa de la Revolución, convirtió
los thanzigs maoístas en mítines de repudio y a los guardias rojos en
brigadas de respuesta rápida. Los castristas sólo aportaron, a falta de
algo más interesante y por aquello del sabor tropical, las congas y la
chusmería como banda sonora de las golpizas.
luicino2012@gmail.com; Luis Cino

Source: El castrismo no es original ni en los mítines de repudio |
Primavera Digital -
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